Cuando la burocracia es innecesaria
Los dos meses que estuve en esta comarca fue debido, como más de uno sabéis, a que allí me dieron el puesto de trabajo de la Administración del Estado que conseguí tras aprobar la oposición de Auxiliar.
Mi primer día de trabajo fue el 1 de julio pero, curiosamente, no era a Igualada ha donde fui. Bueno sí, pero después de hacer una serie de trámites burocráticos, un tanto desfasados, por Barcelona.
Y es que no entiendo cómo con la tecnología de hoy día se siguen haciendo cierto procedimientos de forma tan lenta, porque tengo que añadir que perdí el día en Barcelona, y llegué a Igualada pasada la hora de cierre de las oficinas. Lo justo para presentarme al Administrador y ver algunos compañeros que aún andaban por allí. Todo por ir a Barcelona a firmar cuatro papeles, tres en el organismo donde trabajo y otro en la mutualidad, y fue eso rellenar y firmar. Absurdo. ¿No sería más fácil rellenar y firmar esos papeles en las mismas oficinas en las que tengo que trabajar de Igualada y que luego ellos les envíen a Barcelona? Ahorraríamos tiempo.
Es como que para unas cosas quieren adelantar mucho y para otras quieren quedarse estancados.
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