Como bien saben mis amigos (a los que agradezco su apoyo) en los últimos días, mejor dicho semanas, he estado junto con todos los compañeros del PH de España en la busca y captura del demócrata, o tal vez seria más exacto decir de aquellas personas que creen en que la libertad de elección sólo se construye con la diversidad de opciones.
Pues bien, llegamos a nuestro objetivo a pesar de algunas zancadillas burocráticas de los tecnócratas de turno. Unos te ponen la trampa y otros la zancadilla.
En esta búsqueda de gente que nos apoyase con su firma para poder estar presente en las próximas elecciones del día 20 de noviembre me han sorprendido algunas cosas. La primera ha sido el total desconocimiento del cambio de la ley electoral, solo difundido por la prensa de forma anecdótica en los primeros días de recogida de avales y no en el momento de su reforma, finales de enero.
Otra de las cosas que me ha sorprendido es el apoyo dado por la gente que, ante su incredulidad, muchos firmaban sin apenas saber a quien avalaban, y tras la firma se sorprendían e indignaban aún más por la imposibilidad de poder firmar por otro partido Vaya demócratas hay, tal vez no en el Congreso.
Pero lo cierto es que no todo han sido personas bien intencionadas que “pierden su tiempo” escuchando tus peticiones. Hay un gran fajo de gente que nada en sus cortos y cerrados esquemas mentales, o en alguno de sus prejuicios, o en su mecánicamente (des)estructurado esquema, o desencantados de lo que hacen los demás, por citar algunos de los que han pasado de nosotros. Otros lo han hecho por “obediencia al partido” como así me lo manifestó una militante del PSOE que, sin estar de acuerdo con la reforma, era “socialista y por eso no te puedo firmar”. ¿Tendrán un microchip insertado para no “cometer imprudencias” democráticas?
De los que nos han apoyado hay que destacar algunos militantes manifiestos del PP que nos han avalado. Curiosamente algunos de estos militantes se han manifestado disconformes con las actuaciones de su partido, pero que asumen que la libertad de opción requiere de la diversidad de propuestas y que eso es parte de la democracia.
De las personas que más me han dado que pensar, han sido los que se negaban a firmar alegando que “al final sois todos iguales, una vez que llegáis al poder os corrompéis todos” Cierto es que la cultura dominante, hasta ahora, es la de enriquecerse de forma rápida, sencilla y sin esfuerzo, que evidentemente fomenta la corrupción y la utilización y sometimiento de personas para beneficio propio. Pero esta cultura rechina con nuestra propuesta, porque en ella se unen unas ideas, una sensibilidad y un estilo de vida; una aspiración de cambio social y de cambio personal. Una sensibilidad que se manifiesta en el Manual de Formación Personal para los Miembros del Movimiento Humanista. Y eso es algo que nos diferencia de los otros, por supuesto no es significativo pero sí indicativo de que nuestra propuesta surge de un “lugar” diferente a los que sólo con las ideas quieren cambiar un mundo que ya no es como ellos imaginan.
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