Con este post inicio una serie en la que contaré mis vivencias por la comarca catalana de Anoia.
Allí estuve, acompañado de Eva y los niños, durante los pasados meses de julio y agosto. Dos meses en los que conocí lo que será mi trabajo a partir del año que viene. Para quien ande un poco perdido me refiero al destino que me adjudicaron al aprobar las oposiciones de auxiliar administrativo de Estado. Lo de por qué tan lejos es otra historía.
El relatar estos dos meses es, basicamente, para sintetizar y ordenar esta experiencia, que las cosas hay que colocarlas en su sitio para que luego no alimentemos la confusión mental, tan habitual en estos días.
Mi primera impresión del lugar y de la gente rompió algunos prejuicios que, aunque uno intenta no tenerlos, se habían instalado en mi cabeza con mayor o menor fuerza. La amabilidad, el acogimiento y la consideración estuvieron presentes en las relaciones con las gentes de allí. Muy lejos de esa prepotencia y desconsideración que parece que intentan transmitir algunos círculos “intelectuales” sobre lo que pasa y lo que es Catalunya. Como anecdota, decir que en estos dos meses solo una persona nos hablo en todo momento en catalan, el resto, al hablarles en castellano cambiaban inmediatamente la lengua disculpándose.
Otro prejucio curioso que vi alterado es el relativo al concepto de país,algo que parece que es inmutable en otros lados, mejor dicho en otras mentes. Os voy a contar la anécdota: resulta que pasadas unas semanas de estar trabajando en la Administración, se incorpararon dos chicas más procedentes de Ourense, el Administrados al presentármelas dice: “Estas chicas vienen de tu país” (en relación a que yo venía de Coruña) en una primera impresión me chocó muchísimo eso de país, pero dándole vueltas al asunto me doy cuenta que la carga emotiva que ponen algunos fundamentalistas a ese concepto es enfermiza.
Como última curiosidad de hoy, por la sorpresa que me causó, deciros que en las fiestas de la población en la que trabajé, Igualada, en el pasacalles de Gigantes y Cabezudos aparecen como imágenes relevantes los Reyes Católicos (no me encaja en mi mirada prejuiciosa hacia los catalanes esos monarcas) y un águila (que me recordó al escudo preconstitucional)
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