Os humanistas non queremos amos; non queremos dirixentes nin xefes, nin nos sentimos representantes nin xefes de ninguén.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cambiado de tema: ¿hablamos de la muerte?


Hace algunos días estuve charlando con un amigo de un tema que a todos nos afecta, pero sigue siendo tabú: la muerte.

No sé si serán los miedos, las creencias, las frustraciones, los prejuicios o que se yo, pero lo cierto es a poca gente le gusta hablar serenamente del tema y eso que las estadísticas no engañan: el 100% de las personas que nacen va al hoyo.

Lo interesante de esta conversación con mi amigo no fue constatar una evidencia, sino abrir otra nueva que hasta ese momento no era consciente.
Empiezo aclarando que yo siempre me he considerado ateo (vaya siempre desde que tuve la capacidad de decir serlo) y que no creo en la transcendencia, al menos como la tenía conceptualizada.

Tras una serie de certezas mi amigo me espeto: “lo cierto es que el ser humano es energía. Energía en cada una de sus células, de sus fibras, de sus músculos. Utiliza energía para moverse, para digerir los alimentos, para pensar, para sentir, eso es incuestionable” cosa que no pude más que afirmar, a lo que añadí que según la física clásica no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Eso basto para que él acabara la suma 1+1=2 “ y qué pasa con esa energía que no se destruye cuando un cuerpo perece? Hacia dónde va, en qué se transforma, cómo se transforma?...”
Y con eso me quedé sin argumentos, también abrió una nueva vía de estudio y curiosidad por mi parte.

Días más tarde, estudiando esa energía que tenemos vi. que está relacionada con qué hacemos, es decir que si hago actos unitivos (que al hacerlo me hace sentir una profunda paz, una suave alegría y una profunda sensación de unificación del pensar, el sentir y el hacer) esa energía se muestra más compacta, más fuerte, eres capaz de hacer y comprender cosas “sorprendentes”; y si estoy sumergido en la confusión, la descoordinación y la compulsión de la contradicción me siento débil, flojo sin fuerza.

Seguiremos estudiando esto de la energía, la unidad, la contradicción y la muerte; porque al fin y al cabo antes o después estaremos con ella y habrá que saber cómo comportarse y que decirla, más que nada para ser educados con ella.

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