Las noticias publicadas sobre la banca española me
alegraron un poquito el día. ¡otro murito más del sistema se cae!
Un sistema que se nos ha quedado pequeño a las personas y
hay que transformarlo cuanto antes, si no queremos más muertos.
Considero que los problemas en los que se encuentra la
economía y la banca son una muestra más de los problemas (crisis) general que
vivimos. Lo que pasa es que en estos ámbitos tiene más repercusión porque afecta
al mito (dios) del momento: el dinero.
Porque no son los excesos del sistema lo que hay que
corregir, no son los excesos de unos pocos los que nos están llevando al
abismo. Es el sistema que se basa en el exceso.
Cuando la mirada esta en lo externo y se niega el mundo
interno, estamos abriendo la puerta a los excesos. Y esa es una gran característica
de este sistema social que nos toca vivir y así se manifiesta este sistema
basado en el materialismo y el consumismo, la expresión de la externalidad.
Todo lo que hacemos en el mundo es para llenarnos de cosas
externas. Incluso nuestras sensaciones de vacío, soledad o tristeza sólo las
llenamos (aparentemente) de cosas externas. Cosas que “misteriosamente hacen
desaparecer” esas sensaciones.
Y como el sistema no se conforma con poco, cuanto más mejor.
Más coches, más ropa, más aparatos electrónicos, más y más nuevos, más
novedosos, más dinero, más, más, más y más derroche.
Lo único bueno de este sistema que se cae es que ha sido
capaz de llevar adelante una revolución tecnológica impresionante y hacerla
llegar a un gran número de personas.
Pero en este ansia de tener cosas, cada vez más, todos hemos
sido cómplices, algunos más y otros menos.
Unos pocos, midiendo que esa gula materialista no afectara a
otros (o afectara poco), y una gran mayoría, insertados en el individualismo (propio
también del sistema), vivían la lujuria del consumo, la posesión y el materialismo
(sin importarles las vidas que costaba).
Por todo esto creo que cambiar el sistema no es sólo crear
una banca pública (a ser posible sin intereses), desarrollar más la democracia
llevándola además a las empresas, una
educación y una sanidad de calidad y para todas las personas, o cuidar el medio
ambiente, … sino transformar la actitud individualista y la cultura
materialista de esta época que se acaba, de la que bebieron las ideologías que
dominaron el siglo XX

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