Os humanistas non queremos amos; non queremos dirixentes nin xefes, nin nos sentimos representantes nin xefes de ninguén.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.

martes, 8 de mayo de 2012

El sistema de los excesos y no los excesos del sistema. ¡Ni un euro a la Bankia!


Las noticias publicadas sobre la banca española me alegraron un poquito el día. ¡otro murito más del sistema se cae!
Un sistema que se nos ha quedado pequeño a las personas y hay que transformarlo cuanto antes, si no queremos más muertos.
Considero que los problemas en los que se encuentra la economía y la banca son una muestra más de los problemas (crisis) general que vivimos. Lo que pasa es que en estos ámbitos tiene más repercusión porque afecta al mito (dios) del momento: el dinero.
Porque no son los excesos del sistema lo que hay que corregir, no son los excesos de unos pocos los que nos están llevando al abismo. Es el sistema que se basa en el exceso.
Cuando la mirada esta en lo externo y se niega el mundo interno, estamos abriendo la puerta a los excesos. Y esa es una gran característica de este sistema social que nos toca vivir y así se manifiesta este sistema basado en el materialismo y el consumismo, la expresión de la externalidad.
Todo lo que hacemos en el mundo es para llenarnos de cosas externas. Incluso nuestras sensaciones de vacío, soledad o tristeza sólo las llenamos (aparentemente) de cosas externas. Cosas que “misteriosamente hacen desaparecer” esas sensaciones.
Y como el sistema no se conforma con poco, cuanto más mejor. Más coches, más ropa, más aparatos electrónicos, más y más nuevos, más novedosos, más dinero, más, más, más y más derroche.
Lo único bueno de este sistema que se cae es que ha sido capaz de llevar adelante una revolución tecnológica impresionante y hacerla llegar a un gran número de personas.
Pero en este ansia de tener cosas, cada vez más, todos hemos sido cómplices, algunos más y otros menos.
Unos pocos, midiendo que esa gula materialista no afectara a otros (o afectara poco), y una gran mayoría, insertados en el individualismo (propio también del sistema), vivían la lujuria del consumo, la posesión y el materialismo (sin importarles las vidas que costaba).
Por todo esto creo que cambiar el sistema no es sólo crear una banca pública (a ser posible sin intereses), desarrollar más la democracia llevándola además a las empresas,  una educación y una sanidad de calidad y para todas las personas, o cuidar el medio ambiente, … sino transformar la actitud individualista y la cultura materialista de esta época que se acaba, de la que bebieron las ideologías que dominaron el siglo XX

No hay comentarios: