Ayer nos juntamos los miembros del equipo del PHI en ACoruña para darle unas vueltas a lo hecho y ocurrido en las últimas elecciones generales del 20N. Llegué a la conclusión que aún estamos muuuuy lejos de acercarnos a un cambio social y personal, que es a lo que aspiro.
Sin meterme en el análisis del número de votos de unos y de otros, sin atender a nuestra particular subida, sin prestar mucha atención a la mayoría absoluta del PP, lo cierto es que estas elecciones han dejado las cosas como estaban. Han cambiado los peones pero las reglas del juego son las mismas y las imponen los mismos y, además, y es lo que más me entristece, la gran mayoría de las personas desean una vuelta atrás, un regreso a la etapa anterior al estallido de las “hipotecas subprime”. Un cambio de carallo.
Yo en estas elecciones tenía una esperanza, una pequeña, y falsa esperanza, de que la gente buscara alternativas, persiguiera nuevas opciones, atendiera a propuestas de cambio real. Pero nada de eso se ha dado, o no en el grado que yo esperaba.
Y no es que nuestra subida de votos se debiera a ello y la vea escasa, no esperaba muchos más votos, sino la pequeña subida de visitas a nuestro blog (www.phiac.wordpress.com) que bajo mi criterio defino como el poco interés o la nula intención de querer un cambio real de sociedad o buscar una alternativa a este mundo.
Porque, además, somos el único partido político que aspira a un cambio social y personal real.
Porque me preocupa el colapso del sistema, no sólo de la economía. Porque me inquieta la manipulación, la desinformación y el ocultamiento de toda la información, no sólo la de una parte. Porque me asusta la indiferencia con que se habla de guerras, de discriminación o de acciones represivas policiales. Por todo esto, estas elecciones me dejan un tanto entristecido. Será que no es el momento o porque nuestro mensaje no llega.
La verdad es que creo que mi amigo Rubén tiene razón, la gente no quiere ningún cambio de raíz, a la gente le da igual si su bienestar se basa en la explotación o en el empobrecimiento de otros, en el asesinato de pueblos o la invasión de países.
¿Nos importa un bledo la violencia de este sistema? Parece que sí si a nosotros nos va bien. Tenemos bien incorporado el individualismo, tenemos bien grabados los ensueños del sistema (dinero, modas, consumo, aparatos tecnológicos, etc.)
Bien cierto es que la capacidad que tenemos en nuestro equipo para llegar a más gente es limitada, que los medios que disponemos son escasos y que nuestra disponibilidad esta condicionada. Pero todo eso yo lo compenso con ilusión y ganas.
En definitiva, unas elecciones más donde poco hemos avanzado, unos porque hemos sido incapaces de hacer llegar nuestro mensaje de superación de la violencia, instalada en el sistema y en nuestros corazones y otros por ser incapaces de ver que es la violencia (económica, psicológica, religiosa, racial, sexual y física) el motor del sistema.
Solo me queda seguir insistiendo para sentirme vivo y libre.
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