Os humanistas non queremos amos; non queremos dirixentes nin xefes, nin nos sentimos representantes nin xefes de ninguén.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.

jueves, 27 de enero de 2011

El mal menor

Desde hace un tiempo escucho con más asiduidad que más vale dejar de lado tus aspiraciones o ilusiones, cuando no tus ideales, por conseguir una pequeña porción, o lejana posibilidad de no perder. Lo que no sé que es lo que vas a perder por seguir tus ideales.

Parece que les ha tomado el fracaso, o tal vez la frustración y el desánimo. Como diría el personaje de Cruz y Raya, no es por no ir, pero ir pa na…
Esto, que se ve mucho en las negociaciones entre sindicatos y empresarios o Administraciones, cediendo siempre los mismos y perdiendo nosotros, los que no podemos negociar ni opinar.
Pero también esta muy al día lo del mal menor a la hora de las votaciones. Comentarios como “este roba, pero es buen alcalde porque ha hecho muchas cosas para la ciudad” o “hay que votar por un partido grande porque es el que puede conseguir cosas. Lo otros no hacen nada porque no pueden gobernar”.
Todo esto me da a entender la poca esperanza que tiene la gente en sus posibilidades, en sus aspiraciones.

Lo cierto es que luego pasa lo que pasa, que vienen las lamentaciones, sobre todo cuando los que deciden abandonar sus ideales no son los primeros que sufren sus consecuencias. Porque cuando un representante sindical acepta reformar las pensiones, son los trabajadores los que lo sufrirán mientras él, posiblemente, haya decidido seguir prácticas para élites, que son con quien negocia. Porque un político que incumple sus promesas o se desliga de sus ideales, lo que hace es traicionar a quien decidió darle su confianza con su voto. Porque quien se deja llevar por “las comisiones de contratación públicas” esta utilizando el cargo y a las personas que lo llevaron hasta allí, y el que acepta estas corruptelas por no creerse perjudicado no es más que se deja llevar por un pragmatismo inocente en el mejor de los casos. Luego ese corrupto vaciará las arcas de su administración dirá que no hay dinero y que hay que eliminar derechos básicos mientra él se ha abastecido lo suficiente. Y los demás nos lamentaremos.

El mal menor puede ser útil para positivizar un hecho pasado. La enfermedad es grave pero sólo ha habido que amputar un brazo, eso sí seria una utilidad del mal menor, pero eso de cómo mal menor olvidarse de las propias aspiraciones me parece nihilista.

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