Desde hace unos días, ya van unos cuantos, varios amigos del equipo base del PHI en Coruña estamos intentado dar forma a una campaña por el empleo.
La verdad es que me es complicado dar una respuesta al tema. Algunos diréis: “vaya con el listo, quiere hacer el descubrimiento del siglo: ¡el pleno empleo!” Nada más lejos de la realidad, pero sí quiero entender por qué habiendo recursos suficientes para que toda la gente tenga sus necesidades cubiertas, estas son negadas a vasta capas sociales.
Leyendo y releyendo textos sobre economía (vaya, no tantos) me llamó la atención unas palabras de Tomas Hirchs en su libro “El fin de la Prehistoria”, no por evidentes dejan de ser, para mi, claves en este asunto del empleo, como parte de una crisis que nos acompaña en esta época. Pues bien decía el buen Tomás: “Convengamos entonces que una transformación social auténtica (y no la programada distribución de míseras limosnas para apaciguar el descontento) empieza por redefinir los primarios en la gestión social. La ideología capitalista tiene los suyos, al emplazar al dinero y sus exigencias de rentabilidad en el primer puesto de la lista, relegando a los seres humanos a lugares secundarios. El humanismo lucha por modificar ese paradigma, ubicando a la existencia humana y sus necesidades concretas en el centro del esfuerzo colectivo, mientras desplaza los requerimientos del capital (abstracto) hacia posiciones secundarias”
Y más adelante dice: “ Si tal es el nivel de insensatez al que puede llegar una sociedad organizada alrededor de una abstracción como el dinero, veamos qué sucede cuando se ubica al ser humano real y concreto como interés central. Lo primero que constamos es que sus demandas básicas (salud, educación, vivienda, trabajo) hoy están consignadas como derechos humanos fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, muchos de los cuales ya han sido traspasados a las Cartas Constitucionales de los países que firmaron dicho acuerdo. Sólo que,… no son exigibles legalmente, como sí lo es, por ejemplo, el derecho a la propiedad. La diferencia de categoría entre un derecho y el otro habla con claridad de la dirección hacia las cosas y no hacia las personas que caracteriza al actual sistema.”
En conclusión: no habrá pleno empleo, o mejor dicho un derecho real al trabajo, mientras no se cambien las prioridades y eso no ocurrirá hasta que no cambiemos la dirección de las cosas.
Un lugar donde comparto mis opiniones, catarsis e intentos tranferenciales.
Os humanistas non queremos amos; non queremos dirixentes nin xefes, nin nos sentimos representantes nin xefes de ninguén.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
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