
Se acaba el año 2008, el del que parece el principio del fin, o tal vez el comienzo de algo nuevo, si nos ponemos todos a ello.
Porque estas crisis económica no es más que un síntoma de algo más profundo que no solo afecta a nuestro bolsillo, o como vemos el futuro (si somos capaces de verlo); sino también a nuestra capacidad de ver, entender y comprender lo que pasa y lo que nos pasa, tomada también por la confusión y los cambios acelerados de la época.
Se caiga o no se caiga el sistema, sigue su dinámica de control, manipulación y represión, en su intento de que en la aceleración de estos tiempos no se les escape nada de las manos. Y a mayor crisis mayor intento de “estabilizar” con más control, manipulación y represión.
Algunos, entre los que me encuentro, deseo que sean los últimos estertores de un mundo que ya no nos sirve. Ni sus estructuras, ni sus valores, ni sus ideales, ni sus metas.
Os propongo que ahora en estas fiestas navideñas que nos invaden en el mundo cristiano, revisemos lo que nos pueda servir del mundo de esta época que nos a tocado vivir y adecuémoslo a una nueva etapa en donde lo más importante sea el ser humano.
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