Este es el texto de las palabras que dije el pasado lunes 3 de marzo en la Asociación Veciñal AGRA, a la que agradezco esta oportunidad que nos dio de exponer nuestras ideas, cosa poco común en estos días. Y más con lo politizadas que están las AAVV, está también tiene su tendencia, pero no se cierra en banda. Gracias.
Pues esto es lo que dije:
Rebelión Humanista: Cambiando el mundo
Cuando me preguntan qué intenciones tenemos los humanistas al presentarnos a las elecciones, siempre respondo: Cambiar el mundo.
Cuando me preguntan si entre las diferentes opciones políticas que hay, no existe ninguna que nos represente, la respuesta es sencilla y evidente: NO.
Posiblemente con algunas coincidamos en algunos puntos, casualmente suelen estar a la izquierda; pero nuestro objetivo no es denunciar los abusos del sistema, sino cambiar los usos. Por eso queremos una Rebelión humanista.
Y en ¿qué consiste esa rebelión?
En la construcción de un mundo múltiple en las etnias, las lenguas, y costumbres;
múltiple en las localidades, regiones, naciones y autonomías;
múltiple en las ideas y aspiraciones; múltiple en las creencias y la religiosidad;
múltiple en el trabajo, múltiple en la creatividad....
y para conseguir esto, no basta con retocar unos abusos del sistema, para hacerlo más llevadero. Es necesario modificar radicalmente el sistema de relaciones sociales y económicas que nos rige.
Porque:
Un sistema que fomenta la paz con guerras preventivas y la creciente producción de armas nucleares, no es un sistema solidario.
Un sistema que impone una cultura, una mirada sobre el mundo, no es un sistema tolerante.
Un sistema que atiborra a nuestros jóvenes y niños con drogas y psicofármacos para controlarlos, no es un sistema sano.
Un sistema que ve en la educación y la sanidad un mero balance de gastos, es un sistema degradante.
Un sistema que utiliza y expolia los recursos naturales en pos de un beneficio inmediato sin importar las consecuencias contaminantes que genera, es un sistema destructor.
¿Qué nos queda entonces a los que no queremos someternos a este patrón socio-cultural del sistema?
Si algo nos queda que, de momento no pueden quitarnos, es nuestra creatividad; y de esa creatividad tiene que surgir un nuevo modelo social en donde las relaciones sean de cooperación y no de sometimiento, como ocurre ahora.
Nosotros proponemos que ese nuevo modelo surja desde una nueva moral, una moral que nazca del corazón de la gente, y no de leyes impuestas. Esa moral se basará en lo mejor de cada uno. Esa moral que proponemos es: Trata a los demás como quieres que te Traten.
De esa moral surgirán relaciones económicas, en donde el capital trata al trabajo como quiere ser tratado, por lo que ambas fuerzas son copartícipes de la gestión de las empresas.
De esa moral surgirá una nueva democracia, que tratará como deben ser tratadas las minorías, por lo que favorecerá su expresión y participación y no las discriminará.
De esa moral surgirán unas nuevas prioridades, y la salud y la educación dejarán de ser balances macroeconómicos, convirtiéndose en primarios de un gobierno humanista, porque son la base de una sociedad con futuro.
De esa moral surgirá una nueva mirada productiva, y tendrá en cuenta qué beneficios y perjuicios tendrá toda industria en el medio ambiente.
De esa moral surgirán más posibilidades para todos, porque nadie será ilegal y todos podremos residir en cualquier lugar del planeta.
De esa moral surgirán unas relaciones internacionales basadas en el dialogo y la diplomacia y no en la amenaza, la coacción y la guerra preventiva.
Desde esa moral, la diversidad se expresará en el mundo sin intentar imponer su mirada a otros y surgirán nuevos espacios de expresión, de comunicación en todos los ámbitos: en lo económico, en lo cultural, en lo científico, en lo religioso y nada ni nadie podrá parar ya al Ser Humano que saldrá definitivamente de esta era prehistórica en el que la violencia domina las relaciones humanas.
Los Humanistas os proponemos un pequeño acto de valentía, saltar sobre las urgencias de lo cotidiano para atender a nuestras mejores aspiraciones.
Nada más muchas gracias.
Un lugar donde comparto mis opiniones, catarsis e intentos tranferenciales.
Os humanistas non queremos amos; non queremos dirixentes nin xefes, nin nos sentimos representantes nin xefes de ninguén.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.
Os humanistas somos internacionalistas, aspiramos a unha nación humana universal. Comprendemos globalmente ao mundo en que vivimos e actuamos no noso medio inmediato. Non desexamos un mundo uniforme senón múltiple.
Documento Humanista.
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